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Mensaje votado. Responder al mensaje Voto positivo Escrito por: [astrabu] (8:22, 4/Sep 2008)

3.500 millones que queman

http://www.expansion.com/edicion/exp/opinion/llave_online/es/desarrollo/1161058.html

3.500 millones que queman

Desde hace un año, Iberdrola tiene el dinero para adquirir Energy East. La operación cada vez está más cerca, pero si finalmente se trunca, qué hará con unos recursos que le queman en el bolsillo: comprar otra cosa o dar más dividendo.

El problema de muchas empresas en España en estos momentos, sobre todo las inmobiliarias, es que no tienen dinero. El de Iberdrola es justo el contrario. El día 27 de junio del pasado año, la eléctrica (primer grupo energético español por capitalización bursátil, con un valor de 41.000 millones de euros), realizó una ampliación de capital, con una colocación entre inversores cualificados, con los que logró casi 3.4000 millones de euros. Se preparaba así financieramente para adquirir el grupo norteamericano Energy East, una operación valorada en 6.400 millones de euros (los 3.400 millones de euros de la ampliación, a pagar en efectivo, más la deuda de la compañía).

Han pasado catorce meses de aquella ampliación, y el dinero sigue esperando en la hucha. Iberdrola todavía no ha tenido oportunidad de comprar Energy East. Le faltaba un papel. El visto bueno por parte de la New York Public Service Commission (PSC). Tras haber logrado la aprobación de la operación por parte de los accionistas de Energy East, con más de 93% del capital, y de lograr los permisos regulatorios de las autoridades de otras zonas de Estados Unidos donde opera Energy East (Maine, Connecticut, Massachussetts y New Hampshire) a Iberdrola le quedaba el escollo de Nueva York.

Ayer, la PSC de este Estado norteamericano dio el visto bueno a la operación. Falta conocer la amplitud de las condiciones que se impondrán a Iberdrola para que pueda adquirir Energy East, algo que se conocerá en los próximos días. Entonces, el grupo español, presidido por Ignacio Sánchez Galán, decidirá si asume esas condiciones y compra la compañía, o por el contrario renuncia a ella.

El mejor de los escenarios (y el más probable a juzgar por la suavidad con al que se desarrolló el consejo de la PSC de ayer) es que a Iberdrola se le impongan solo condiciones rutinarias (seguridad de suministro, por ejemplo), y que compre Energy East. En el caso de que finalmente se le impongan condiciones draconianas, Iberdrola ya ha advertido que renunciará a la adquisición. No tendría penalización por ello, aunque habría que determinar cuál es el siguiente paso.

La gran pregunta es qué ocurrirá con esos 3.500 millones de euros que están guardados en el cajón. ¿Seguirán cogiendo polvo? No. Iberdrola ya ha anunciado que si la aventura de Energy East no es posible, seguirá buscando oportunidades de compra, fundamentalmente en Estados Unidos.

El problema es que las oportunidades no surgen de la noche a la mañana. Si la oportunidad tarda en aparecer, Iberdrola se plantea devolver el dinero a los inversores, con un dividendo extra. Iberdrola es consciente de que no hay peor negocio que el dinero ocioso.

Iberdrola ha actuado con habilidad para sacar partido de cualquiera de los escenarios posibles. Si finalmente se hace con Energy East, da un salto cuantitativo y cualitativo en su proceso de diversificación. La compra de Energy East, junto con las inversiones que ha hecho y tiene pensado hacer en energía eólica su filial Renovables en aquel país, supone un volumen económico de 20.000 millones de dólares. En este sentido, es la mayor aventura empresarial de una empresa española en EEUU. El plan estratégico de Iberdrola 2008-2010 contempla la internacionalización como una prioridad, para lograr que al final del periodo, dos tercios del resultado bruto de explotación (ebitda) proceda de fuera de España (ahora es al revés).

Energy East, con unos ingresos en 2007 de 5.178 millones de dólares (alrededor de 3.500 millones de euros), representaría un 16% de las ventas del nuevo grupo si fuera integrada en Iberdrola. Energy East supondría un impulso en esa diversificación geográfica, un proceso que por otra parte, que se está centrando en países con estabilidad económica. No sería la única fortaleza que añadiría Energy East a Iberdrola. El negocio del grupo norteamericano es fundamentalmente el de la distribución de electricidad, con 1,8 millones puntos de suministro, no el de la generación. También tiene presencia en distribución de gas, con cerca de un millón de puntos de suministro.

Energy East se desenvuelve por tanto en negocios más o menos regulados, con estabilidad de ingresos que atraen la confianza de los inversores, que también podrían valorar el aspecto puramente corporativo. Bajo la operación de Energy East, al igual que tras la adquisición de Scottish Power (una operación mucho mayor, de 17.000 millones de euros, pero complementaria), subyacía un movimiento defensivo por parte de Iberdrola. O voy de compras, o soy comprado.

Renunciar a la compra de Energy East, por la imposibilidad de asumir las condiciones que impone Nueva York, puede suponer un contratiempo en este sentido. Sobre todo teniendo en cuenta que otros grupos mantienen sus ansias sobre Iberdrola. Una vez que salga de Unión Fenosa, ACS ya ha dicho que centrará sus esfuerzos en Iberdrola, de la que controla algo más del 12% entre participaciones directas y derivados financieros.

Resulta cuando menos paradigmático que, precisamente los rumores corporativos que ha habido en torno a Iberdrola durante todo este año, haya sido una de las fuentes de suspicacias de las autoridades de Nueva York a la hora de dar los permisos pertinentes para Energy East.

Con todo, por importante que sea Energy East, Iberdrola puede vivir sin este grupo, sobre todo por la velocidad de crucero que ya ha adquirido su filial Renovables. Sin la compra, Iberdrola ya contemplaba alcanzar los 4.900 megavatios de potencia instalados en energía eólica en EEUU en 2010, frente a los 1.500 actuales, y llegar a 6.900 en 2012.

Dicen que las penas, con pan son menos. Si Iberdrola no compra Energy East, siempre le quedará el consuelo de tener un dinero en el cajón que vale su peso en oro. Acertó en hacer la ampliación de capital para comprar Energy East antes de que estallara la crisis de liquidez en el mercado internacional. Colocó títulos a casi diez euros cada uno, casi dos euros más de lo que valen ahora.
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